Thursday, May 03, 2007

Nadal no ganó otra cosa que un espectáculo deportivo

Rafael Nadal y Roger Federer en La Batalla de las Superficies no demostraron otra cosa que en el deporte se juega para ganar. Y no exactamente por el resultado de una exhibición en una cancha inédita (mitad polvo de ladrillo, mitad césped) sino porque se rigieron por las leyes del espectáculo. Nadal dijo tres veces en la conferencia de prensa que la gente se podía ir contenta por las 2 horas y 30 minutos del partido. Y sabido es que al tenis no se juega por tiempo.
Escribí en La Nacion.com que los dos jugaron en serio. Lo reafirmo acá. Aún lo que es diversión y entretenimiento debe ser hecho con seriedad. Nadal y Federer no son bromistas del circuito. Sus respectivos capitales son la concentración, la entrega y la fuerza y el talento según el repertorio de cada uno.
Las exhibiciones que subestiman al espectador con desbordes de alegría prefabricada suelen ser un embole. Nadal y Federer no dieron lo que no conocen. Jugaron con las exigencias de un partido que no influye en rankings ni Carrera de Campeones.
El tenis real va por un camino. El espectáculo deportivo por otro. Mezclarlos no tiene sentido. Ver realidad pura en un ámbito distendido es equivocarse sobre como mirar al deporte.
Mientras el gobierno de las Islas Baleares lo sostenga en el tiempo, La Batalla de las Superficies tendrá futuro. Nadal y Federer ya dieron medio sí.

Ingreso de los tenistas al Palma Arena

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Sunday, March 11, 2007

Vélez y las pantallas del fútbol nuevo


Vélez tiene una enorme diferencia con otros equipos del fútbol argentino: su estadio. Se ve bien de casi todos lados y es el lugar que acoge a los que por una u otra razón no pueden usar el suyo cuando se mandaron una macana. Por caso, River.
Vélez ahora también hace diferencia con su pantalla. Grande, visible aún en días de sol y con una reproducción de sonido imposible de encontrar en otros estadios. Las pantallas en el fútbol tienen un rol fundamental: entretener y relajar. Vélez contribuye de manera clara a la disminución de la violencia gracias a su pantalla. La gente se distrae en lugar de molestar. Es un avance.
Así, el partido de fútbol es un aspecto más de un espectáculo mayor. River-Arsenal fue un partido mediocre. La pantalla funciona con una gran número de contenidos que arman un entretenimiento integral, incluído el partido en sí. Situaciones de Alberto Olmedo, entrevistas a Daniel Passarella, Mauro Rosales y Fernando Belluschi; compilados de goles históricos de River a Boca, de Javier Saviola y videos de rock nacional y también de AC/DC, además de comerciales de TV, conformaron una tarde más divertida que el propio partido. Además ver visto el trailer de 300, la película de los espartanos próxima a estrenarse, fue más estimulante que cuando la ví en Internet. No es dificil adivinar que el Cholo Simeone apelará a ella para motivar a sus muchachos.
Cuando la gente está cómoda en un estadio y se entretiene durante todo su tiempo, queda poco espacio para la maldad y el boludeo futbolero que se basa en agredir aún a los de la misma platea o tribuna. Y en punto, ir a la cancha para ver el fútbol de primera división en ocasiones tiene semejanza a cuando se para en la ruta para seguir un partido que se juega en un campito: hay que preguntar cuanto tiempo va y quien va ganando. El fútbol argentino desinforma todo el tiempo
El fútbol argentino precisa de más pantallas. River la tiene, pero ahora no pudo usarla. Tenerla signfica dotarla de contenidos para pasar una buena tarde. Ojalá lo haga.

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Apuntes sobre la cultura snack

En Ya Dimos, mi otro blog, pueden encontrar unos conceptos a mi juicio interesantes sobre lo que se denomina la cultura snack. Quedan invitados a picar algo sobre eso.

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