David Beckham no tiene quien lo defienda. Así que vamos a intentarlo. La noticia de su ¿pase? al fútbol norteamericano provocó la acostumbrada reacción de atacar al jugador por ser simplemente un producto comercial, invento del marketing y otras serie de slogans que suele utilizar la prensa deportiva para atacarlo. Total, está lejos.
Está claro que la operación que coloca a Beckham en Los Angeles tiene que ver con elementos extrafutbolísticos, pero que aún así puede repercutir seriamente en el fútbol norteamericano.
Vivir en Los Angeles implicará para la marca Beckham un negocio que excede al fútbol. Comerciales de TV (nada nuevo en su vida), presencia en talk shows, fiestas, lanzamientos de producto. Beckham entrará y saldrá del fútbol según sea conveniente.
El fútbol en Estados Unidos es cosa de madres y de niñas. Las mujeres juegan al fútbol como actividad extra curricular y las "soccer moms" (las madres que llevan y traen a sus hijos de la clase de soccer) se han convertido hasta en un sujeto político que ha decidido elecciones durante la segunda presidencia de Bill Clinton.
Hacia allá irá Beckham. A capitalizar un mercado que no terminó nunca de consolidarse, ni siquiera con la organización de un mundial en 1994. En Estados Unidos jugaron Pelé, Cruyff, Beckenbauer y hasta Menotti, pero el fútbol ocupa un lugar relegado en el menú deportivo local. De todos modos el mundo deportivo norteamericano, aún en un deporte menor como el fútbol, maneja siempre cifras de espectadores respetables.
Ahora bien: aún con el marketing marcando el pulso de su vida, David Beckham es un buen jugador de fútbol.
Nunca fue un habilidoso y la confusión está en creer que como tiene mucha exposición mediática su juego debe ser como el de Ronaldinho. Pero si me preguntan puedo decir que Beckham, durante fines de los 90 y comienzos de 2000, ha sido un
jugador determinante en el Manchester United y en la selección inglesa. Con sus tiros libres, sus pases precisos para Van Nistelrooy o para Alan Shearer, Beckham no fue nunca un paquete con buen marketing.
Ha sido un correcto mediocampista muy encima del menoscabo general y un poco menos que lo que indica su reputación (Redondos dixit).
Quienes precisan denostar a Beckham como futbolista en realidad le apuntan a su desprecio al fútbol como negocio, faceta que el fútbol también tiene.
Hablar una vez de los 250 millones de dólares que Beckham puede facturar en Estados Unidos y darle a la lata todos los días con los 5 millones que dólares que finalmente River no pagó por Lavezzi, significa hablar de lo mismo. Que la cifra sea menor no implica que el tema sea otro.
En este video, un comercial de Beckham para Adidas con Scooby Doo
Gol de Beckham sobre la hora contra Grecia por la clasificación para el Mundial 2002
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