Thursday, October 26, 2006

VISION ARGENTINA SOBRE EL MARKETING DEL FUTBOL


Francisco Aguiar, amigo y columnista de marketing deportivo en La Pelota No Dobla, participa en el libro Football & Marketing, An international perspective. Como se puede adivinar es un trabajo que aborda el fútbol desde el lado del marketing según se lo aplica en diferentes países del mundo.
Pude verlo muy por arriba y en el caso argentino, analizado por Aguiar, se revisan los contratos de la AFA y hay reportajes a Mauricio Macri, presidente de Boca y José María Aguilar, presidente de River
El trabajo se puede conseguir por ahora a través de Amazon y existen posibilidades de que se edite en la Argentina en 2007.

Aguiar es coautor del libro Marketing Deportivo editado por Norma y que se puede encontrar aún en varias librerías.

Sabemos que el fútbol es un negocio y no interesarse acerca de cómo es que funciona no es estar en contra de eso, sino permanecer ignorante al fenómeno.
Sí, es un negocio: ¿o acaso a vos te regalan la entrada ó el abono al cable?

6 Comments:

At 8:44 PM, Anonymous Lechuza said...

Me parece valiosisimo el aporte de Aguilar explicando en forma clara y ejemplificadora como se vacia un club.
Vendiendo las inferiores, apoyando monetariamente otras actividades paralelas al futbol como basquet y luego regalando la plaza de la liga nacional.
Demostrando ademas que existen un sin fin de formas de mostrar al mundo lo que es ser un inoperante.

 
At 7:48 AM, Anonymous Anonymous said...

hace años les dije a mis amigos que el futbol era un negocio, se me rieron todos, hoy es la triste raalidad, para mi la solucion es que los presidentes paguen por sus demencias, es la unica salida, aunque la veo dificil por este siglo al menos.

Mariano, de rosario.

 
At 1:33 PM, Anonymous Anonymous said...

chakychimentos.blogspot.com

 
At 5:13 PM, Blogger porteña said...

Es triste contratar telecentro porque es barato y darte cuenta de que no tenés TyC Sports.
Así como la eyaculación precoz es un negocio para algunos, el fútbol lo es para todos. Nadie es ajeno.
Saludos.

Melisa

 
At 12:15 PM, Blogger cacike said...

Que es un negocio no cabe la menor duda pero los hinchas seguimos a nuestra camiseta y queremos que ganen, por 90 minutos nos olvidamos de todo, nosotros sufrimos y gozamos y ellos se llevan la guita.
el cacike

 
At 7:26 PM, Anonymous El 10 said...

Capturado por la era de la comunicación, de la digitalización, de la propaganda y la globalización en su máximo esplendor, el fútbol hace ya un tiempo que ha dejado de ser simplemente un deporte. Peor aún, cada año los resabios de aquel juego se desvanecen más y más, como demostrando que poco a poco se va llegando a la desnaturalización total del mismo.
Cuando las citas más importantes del "planeta fútbol" comienzan a vislumbrase en el horizonte cercano, el aluvión publicitario, la propaganda desenfrenada, las ansias de comenzar a llenarse los bolsillos por parte de las grandes corporaciones deportivas (y no tanto), adquieren un protagonismo central.
Promociones, aparatos y artefactos que nada tienen que ver con el fútbol en sí mismo, imágenes a toda hora, previas interminables que dan cuenta de patéticos detalles sobre determinado equipo, invanden las pantallas de televisión, los comentarios en radios y las páginas en internet. 24 horas de penetración mediática que le quitan sentido a los verdaderos 90 minutos dónde el fútbol y sus jugadores son protagonistas.
Esta realidad en la que se encuentra sumergida el fútbol (con pocas esperanzas de revertirse, por cierto), no sólo conspira contra la naturaleza misma del deporte en el sentido remarcado, sino que también atenta contra su belleza y atractivo.
Son tantas las presiones, las pautas establecidas antes de los "encuentros", la coacción ejercida por los medios y organizaciones, que los partidos de fútbol se transforman en meros trámites en los que la premisa fundamental es "no perder". A partir de esta "máxima" es que se ven esos tristes espectáculos en los que dos equipos juegan a estudiarse durante 90 minutos, sin ánimos de arriesgar y transformando el juego en una batalla táctica y estratégica en la que el vencedor será aquél que haya podido encontrar la manera de descifrar el cerrojo defensivo de su contrincante, siempre pensando en conservar el suyo.
A su vez, la dinámica actual tiende a vender de antemano el producto. Pero una vez llegada la hora de la verdad, de calzarse los botines, de entrar al campo a jugar fútbol (un arte por muchos olvidado), todo se desmorona.
Las campañas publicitarias se empeñan en mostrar jugadores profesionales desafiando la ley de gravedad, haciendo piruetas casi imposibles con un balón, argumentando que el único juego que se debe jugar, es el bonito. Esos mismos jugadores, cuando entran al rectángulo de juego, pierden toda esa "magia", todo ese atrevimiento y se dedican a hacer caso omiso a sus palabras, a sus supuestos ideales, para defender ya sea el cero en su arco como una hipotética victoria, muchas veces sin importarles los medios para conseguirlo. En otras palabras, se pregona el "deber ser" (sin dudas vende más), pero se hace "lo que se tenga que hacer".
Éstas presiones no se sienten dónde se juega realmente al fútbol. En ese potrero, en ese descampado, en aquella liga amateur. Dónde se juega pensando en la pelota, en la belleza del juego, en el honor y compañerismo; celebrando la victoria, entendiendo y aprendiendo de la derrota...respetando al contrario. Respetándose uno mismo.
por Santiago Grandi.

 

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